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Las III Jornadas Nacionales de Médicos ORPEA inciden en la necesidad de combatir los patógenos multirresistentes

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La Dra. Victoria Pérez y el Dr. José Barberán moderaron una mesa en la que los doctores Lorenzo Aguilar, Mª José Gimenez y Soledad París llevaron a cabo valiosas ponencias sobre patógenos y formas de combatirlos.

El Hospital Universitario HM Sanchinarro fue el escenario donde se celebró la tercera edición de las Jornadas Nacionales de Médicos ORPEA Ibérica. El pasado martes 21 se reunieron en el Auditorio Reina Sofía los médicos de los centros de ORPEA Ibérica, dentro de los programas de I+D+i y formativos que mantiene la firma con su equipo médico.

En colaboración con HM Hospitales y la Universidad CEU San Pablo, las jornadas de la Cátedra ORPEA se centraron en la peligrosidad de la multirresistencia asociada a cuidados sanitarios. Tanto en hospitales como en residencias, combatir este tipo de infecciones debe ser uno de los principales focos del equipo sanitario, con el objetivo de que este mal no se haga endémico.

El Dr. Lorenzo Aguilar puso el foco sobre cómo tratar las bacterias de los pacientes para hacer frente a su propagación. Los datos aportados durante su exposición ratifican el problema de la multirresistencia dentro de las residencias. “El 15% de los residentes en residencias de mayores tiene algún tipo de infección. ¿Cómo es posible si el 66% de todos los residentes toman medicamentos? Porque el 10% de los infectados procede de cepas multirresistentes”, explicó el Dr. Aguilar.

Con la intención de que la multirresistencia no se convierta en un mal endémico, la Dra. Mª José Giménez hizo especial hincapié en los factores de riesgo de las infecciones, como el tiempo de ingreso en hospitales y la falta de medidas sanitarias adecuadas para hacer frente a lo patógenos y a su propagación. Por eso, alertó de la importancia de seguir un protocolo efectivo en todos los centros sanitarios: “Es alarmante que en las residencias más pequeñas haya más infectados. Y esto es porque las medidas utilizadas no son las adecuadas”, comentó la Dra. Giménez durante su intervención.

Una vez abordada la problemática, el foco se trasladó a la forma de actuar frente a un paciente infectado. La Dra. Soledad París, del Servicio de Medicina Preventiva de HM Hospitales, puso punto final a la jornada con su exposición de “¿Cómo abordar a un paciente anciano colonizado por bacterias multirresistentes?”. Durante su intervención, la doctora expresó la necesidad de controlar los brotes, prevenir la infección de otros pacientes y del personal. Para ello, en ningún momento se debe rechazar un paciente colonizado, sino llevar a cabo unas medidas adecuadas con él. Y la mejor fórmula de actuación es, según la Dra. París, “homogeneizar criterios para la gestión de pacientes, tanto en residencias como en hospitales”. De esta forma, se podrá contener la propagación de las bacterias de los pacientes, ya sea un paciente en estado de portador, estado de colonización o estado de infección.

Asimismo, el Dr. José Barberán López, jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario HM Montepríncipe y vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, resume favorablemente el valor de las jornadas: “En este curso de la Cátedra ORPEA dedicada al paciente anciano se ha tratado la repercusión que tiene sobre esta población la colonización e infección por bacterias multirresistentes. Durante el mismo, se ha puesto en evidencia el aumento progresivo de estos casos, su influencia en la morbi-mortalidad, la dificultad de manejo en las residencias y la necesidad de aumentar la coordinación entre residencias, el hospital y los médicos de atención primaria”, asegura.

¿Sabemos qué son los temblores y qué tipos existen? Conócelos.

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El temblor se define como un movimiento anormal e involuntario que consiste en una oscilación mecánica y rítmica de una parte del cuerpo. El temblor puede ser solo un síntoma más dentro de una enfermedad más compleja, o bien constituir en sí una enfermedad como único síntoma.

Muchas veces, las personas mayores tiemblan. Aunque generalmente se cree que es algo normal que el adulto mayor tiempo porque forma parte de su proceso de envejecimiento, debemos de tener claro que los temblores siempre tienen un origen médico o psicológico.

A pesar de que algunos temblores se inician en la época de juventud, la mayoría comienzan entre los 60 y 70 años de edad.

Pero no todos los temblores son iguales y, por tanto, estos se pueden clasificar en función de la situación conductual en la que se producen: en reposo, al adoptar una determinada postura o al ponernos en movimiento. A continuación, vamos a hablar de cada uno de ellos más detenidamente:

TEMBLORES DE REPOSO O ESTÁTICOS

Son aquellos que aparecen cuando la persona mayor se encuentra en estado de reposo, y bien desaparece, o bien se acentúa con el movimiento. Este sería el caso del temblor parkinsoniano. Se trata de un temblor fuerte y rítmico que se da en las manos, predominando especialmente en los dedos. También se observa en pies, aunque con menos frecuencia, y en algunos casos en mandíbula, labios, lengua o párpados. Pero sin duda, el menos frecuente de todos es el temblor de cabeza. Este tipo de temblor es más intenso por la mañana y muestra sensibilidad a los cambios climáticos, y desaparece durante el sueño y en estados terminales y agónicos.

TEMBLORES POSTURALES

Se dan cuando se mantiene una posición determinada y se esfuman cuando los músculos se relajan. Dentro de este tipo de temblores, el más común en las personas mayores es el temblor fisiológico. Aparece pasados los 60 años, y habitualmente se inicia en la mano dominante del adulto mayor en cuestión. Este tipo de temblor se ve incrementado con el cansancio y las emociones fuertes, y disminuye al realizar esfuerzo físico.

TEMBLORES INTENCIONALES

Este tipo de temblores suceden al movernos, principalmente hacia el final del movimiento. Son los que se manifiestan en la enfermedad de esclerosis y algunas enfermedades que afectan al cerebro.

TEMBLORES DE ÁREA ESPECÍFICA

Este tipo de temblor tiene lugar cuando la persona mayor escribe.

Existen medicamentos específicos para tratar cada tipo de temblores, pero no debemos administrarlos por nuestra cuenta, en caso de que una persona mayor tenga temblores se debe acudir al médico, para que este pueda hacer un diagnóstico del tipo de temblor del que se trata, y prescribir la medicación que se debe seguir al respecto.

Dormir bien es fundamental para nuestra calidad de vida

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Dormir bien es fundamental para nuestra calidad de vida. Un buen descanso durante la noche se traduce en un mejor rendimiento durante el día. Además, la calidad de nuestro sueño afecta directamente a nuestro estado de ánimo por lo que es importante que durmamos lo suficiente si queremos sentirnos más positivos.

La falta de sueño puede causar dolencias físicas, estrés, agotamiento, problemas de memoria, o alteraciones del comportamiento. Estas afecciones se agudizan más en las personas mayores.

En algunos aspectos el sueño de los mayores se diferencia del de el resto de los adultos:

  • La duración del sueño nocturno disminuye porque es más fragmentado
  • Se tiende a hacer varias siestas durante el día
  • Se producen mayor número de despertares nocturnos, y estos suelen ser más prolongados.

Existen distintos motivos por los que las personas mayores padecen problemas a la hora de dormir, por ejemplo:

  • Reducción de la capacidad de sueño debido a una menor capacidad de regeneración del cerebro.
  • Disminución de la capacidad de regular adecuadamente los ritmos circadianos.
  • Reducción de la actividad diurna, por lo que el cuerpo se cansa menos, y el descanso por tanto es peor.
  • Padecimiento de alguna patología concreta, como el síndrome de las piernas inquietas, o la apnea obstructiva del sueño.
  • Padecimientos de problemas psicológicos como la ansiedad o la depresión.
  • La toma de ciertos medicamentos como algunos de los que se utilizan para el tratamiento de la hipertensión, los corticoesteroides, los antidepresivos…
  • Automedicación para conciliar el sueño: No se debe tratar la falta de sueño sin consultar con un especialista, ya que el tratamiento que empleemos puede causar el efecto contrario al esperado.
  • Los malos hábitos de vida, como el consumo de alcohol y tabaco o malas prácticas como el sedentarismo, afectan de forma negativa al descanso.

La calidad del sueño de las personas mayores puede mejorar notoriamente si se siguen una serie de consejos:

  • Evitar las comidas pesadas antes de acostarse
  • No consumir cafeína y bebidas alcohólicas pasada la media tarde, ya que estas pueden causar sudores, dolores de cabeza y sueños intensos.
  • Hacer ejercicio con regularidad durante las primeras horas del día, durante 20-30 minutos.
  • Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, de forma que se reprograma el ciclo de sueño. Además, si nos levantamos con el sol, la luz solar ayudará a reajustar nuestro reloj biológico interno cada día.
  • No echarse siestas
  • Utilizar la cama únicamente para dormir, no para trabajar, ver la televisión…
  • Si la persona mayor padece insomnio es mejor que no haya ningún reloj visible en el dormitorio, ya que mirarlo intensifica el malestar.
  • Ventilar y mantener una higiene adecuada del dormitorio.
  • Seguir una rutina de relajación antes de irnos a dormir: darnos un baño de agua caliente, leer, hacer ejercicios de estiramiento y de relajación, para destensar el cuerpo.

Aspectos que se deben tener en cuenta si tus mayores viven solos

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En muchas ocasiones nuestras personas mayores viven de forma independiente. En España, una de cada cinco personas mayores de 65 años vive sola.

Hay casos en los que son autosuficientes para afrontar el día a día sin ayuda de otras personas, y otras en las que a pesar de necesitar ayuda el mayor se niega a tener compañía, o bien la familia no puede proporcionársela. La mayoría de las personas mayores prefieren que les ayude un familiar, y que lo haga en su domicilio habitual.

Sea cual sea la situación, siempre que nuestros mayores vivan solos debemos tener en cuenta una serie de aspectos que cuidar:

ADECUAR EL HOGAR PARA LA SEGURIDAD DE LA PERSONA MAYOR

Para que nuestras personas mayores puedan seguir disfrutando de la independencia de su hogar, es fundamental que la vivienda en la que residan esté acondicionada de forma segura, para evitar posibles caídas y otros accidentes domésticos. Algunas prácticas que debemos adoptar para conseguirlo es evitar todo aquello que pueda resultar un obstáculo para las personas mayores, prestando especial atención a objetos potencialmente peligrosos como pueden ser las alfombras. Además, debemos incorporar al hogar elementos que ayuden a la persona mayor a desenvolverse en su día a día, como pueden ser barras de sujeción o asientos en el baño.

MEDICAMENTOS

La mayoría de las personas mayores deben tomar medicamentos diariamente. Pero es fácil que estas olviden tomar su medicación o lo hagan de forma incorrecta, olvidando incluso que ya la habían tomado previamente. Una solución a este problema es fomentar al mayor para que autogestione el consumo de su medicación, y por supuesto, hacerle entender la importancia de hacerlo.

PLAN DE EMERGENCIA

A pesar de que se adopten todas las medidas recomendadas para evitar situaciones de peligro a las personas mayores es posible que ocurra un accidente. Para estas situaciones deberemos estar preparados y saber exactamente cómo se debe actuar. Es fundamental que nuestros mayores sepan con quién contactar y puedan hacerlo de un modo rápido y sencillo, en caso de que necesiten ayuda.

PELIGROS DE INCENDIO Y ESCAPES DE GAS O AGUA

Entre los accidentes domésticos peligrosos destacan aquellos que pueden producir el fuego, el gas y el agua. Hay que prestar mayor atención a su prevención, y actuar con la mayor brevedad posible en caso de que suceda alguno de ellos.

ASEO PERSONAL Y LIMPIEZA DEL HOGAR

El orden y la limpieza de la vivienda es fundamental, sobre todo si nos encontramos con personas mayores de movilidad reducida o con problemas de visión. Igualmente importante es la rutina diaria de higiene personal.

Hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar a las personas mayores que viven solas, como llamarlas por teléfono para comprobar si necesitan algo, visitarlas con frecuencia, llevarles la comida, ayudarles en la limpieza del hogar o tareas que les resulten complicadas.