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Un día en ORPEA

La musicoterapia ayuda a las personas mayores a expresar sus emociones

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Grupo ORPEA diseña terapias adaptadas a las necesidades de los residentes, con el fin de que puedan mantener e, incluso, recuperar habilidades funcionales que mejoren su bienestar y calidad de vida. La musicoterapia es una de ellas, ya que despierta emociones y mejora el estado de ánimo de las personas.

La musicoterapeuta y animadora sociocultural de ORPEA, Sara Llobet, apunta que esta terapia es especialmente beneficiosa para las personas que padecen alzhéimer o deterioro cognitivo severo, “ya que la memoria musical es la última que se pierde. Hay personas que no son capaces de decir su nombre, pero puede recordar canciones: reconocen la melodía y reproducen la letra”.

Sara Llobet explica que la musicoterapia utiliza la música y sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) para facilitar y promover la comunicación, la expresión, las relaciones sociales, el movimiento y la relajación, con el fin de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas de los residentes. “La musicoterapia busca que la persona se exprese y sea capaz de comunicar su estado anímico, emociones y sentimientos, a través de la música y de los instrumentos”, subraya esta profesional.

Principales beneficios
Muchos son los beneficios de la musicoterapia, entre los que Sara Llobet destaca los siguientes:
• Favorece la calidad de vida y el bienestar de la persona.
• Facilita la comunicación de personas que son incapaces de expresarse y promueve el lenguaje no verbal.
• Permite la expresión y comunicación de emociones: rabia, dolor, calma, etc.
• Mejora la memoria a corto, medio y largo plazo.
• Aumenta la coordinación y la psicomotricidad.
• Los talleres grupales potencian las habilidades sociales y las relaciones interpersonales.
• Refuerza la autoestima y la personalidad.

Metodología
Grupo ORPEA, consciente de los beneficios que aporta a los mayores, apuesta por los talleres de musicoterapia en sus residencias. “La metodología de cada taller, que suelen durar entre 50 minutos y una hora, varía en función del número de personas que asisten y del grado de dependencia o autonomía que tengan. Por ejemplo, si los residentes tienen alzhéimer o deterioro cognitivo grave hay que trabajar en grupos reducidos”, detalla la experta.

Sara Llobet comienza poniendo música tranquila para entrar en ambiente “y que los residentes sepan dónde están y que va a empezar el taller de musicoterapia”. A continuación, se combina y alterna la improvisación, utilizando instrumentos de percusión o melódicos; la asociación de sonidos a movimientos; el reconocimiento de instrumentos; la expresión corporal a través del baile, etc.

Musicoterapia y alzhéimer
Los musicoterapeutas utilizan la música para activar y traer al presente el recuerdo de momentos importantes de la vida de personas que padecen Alzheimer. Una música adecuada les proporciona también calidad de vida emocional, ya que reduce el estrés y la ansiedad, calma y despierta sentimientos positivos.

Más concretamente, Sara Llobet asegura que la improvisación instrumental y el canto reducen la agitación y mejoran la conducta social. Además, les permite experimentar momentos de conexión y lucidez, lo que influye de manera muy positiva en el sentido de identidad.

Estancia temporales, un respiro para las familias

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Las estancias temporales son ingresos cortos en centros residenciales, de entre un fin de semana y varios meses, en función de las necesidades de cada persona y su familia. Concretamente, las estancias temporales de respiro familiar en residencias de mayores aumentan considerablemente en verano, ya que permite a los cuidadores habituales descansar con la tranquilidad de saber que sus mayores están atendidos por profesionales en centros especializados. “Tanto es así, que más del 60 % de las familias acuden todos los veranos al mismo centro ORPEA y otras que, a lo largo del año, confían en dejar a su padre o madre en nuestros centros los fines de semana de manera habitual”, asegura la directora asistencial del Grupo ORPEA, Victoria Pérez.

 

Otros motivos que llevan a las familias y a los propios mayores a confiar en los centros ORPEA es que las estancias temporales responden a una necesidad familiar en un periodo de tiempo determinado, “como convalecencias que no precisen ingreso hospitalario y recuperaciones tras una intervención quirúrgica, situaciones en las que el mayor requiere de unos cuidados profesionales que no puede recibir en su vivienda habitual”.

 

Respecto a su duración, Pérez señala que las estancias temporales en época estival suelen ser de 15 días. Otras estancias de respiro familiar de menor tiempo corresponden a fines de semana, puentes o fechas señaladas como, por ejemplo, Semana Santa. Por otra parte, las recuperaciones físicas oscilan entre uno y tres meses.

 

“El mayor se siente seguro y los familiares disfrutan de la tranquilidad de saber que su ser querido está bien atendido, cuando ellos no pueden hacerlo durante un periodo concreto”, apunta la directora asistencial del Grupo ORPEA.

 

Atención profesional de calidad

Victoria Pérez subraya que las personas mayores que solicitan una estancia temporal disfrutan de los mismos servicios que el resto de residentes. “No se hace ninguna distinción entre los residentes de estancias fijas y temporales. Reciben los mismos cuidados, realizan las mismas terapias y las mismas actividades que los residentes que llevan años en los centros ORPEA”, afirma.

 

Además de recibir los cuidados específicos en función de su estado de salud, la persona que ingresa en una estancia temporal tiene la posibilidad de relacionarse y conocer a otras personas afines. “Es increíble los vínculos afectivos que se pueden llegar a crear entre los residentes cuando comparten su día a día”, destaca Pérez.

 

De temporales a definitivas

Por otra parte, destaca Pérez, es significativo que muchas de las estancias temporales por recuperación se convierten en definitivas antes de finalizar su ingreso. “Las personas mayores ingresan en los centros ORPEA con problemas serios de salud y, a las pocas semanas, logran mejorar sus capacidades físicas y cognitivas. Pero, además, su estado emocional también mejora gracias a las relaciones sociales que establecen. Por tanto, es habitual que cuando se acerca el momento de abandonar el centro la persona mayor prefiera continuar institucionalizada y beneficiarse de los servicios profesionales que mejoran su calidad de vida”, detalla.

 

ORPEA Ibérica adquiere Ecoplar e incorpora cinco nuevos centros a su red

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ORPEA Ibérica, empresa de referencia en la atención a las personas mayores y dependientes, continúa con su proceso de expansión en España. Este martes, 3 de julio,  ha adquirido el Grupo Ecoplar, integrando en su red de centros cinco nuevas residencias. Esta operación supone un paso más en el crecimiento de ORPEA en España, a través de su filial ORPEA Ibérica, que recientemente también inició su actividad en el sector de salud mental con la adquisición de la Clínica López Ibor.

La incorporación de Ecoplar refuerza la posición de ORPEA Ibérica en el ámbito sociosanitario. Para ORPEA, los centros de Grupo Ecoplar cuentan con unas instalaciones, una filosofía de trabajo y un estándar de calidad muy identificados con los que ofrece ORPEA, incorporando valores muy apreciados por la compañía para asegurar la excelencia en la atención que se ofrece a las personas que atiende.

 

Principal operador de la Comunidad de Madrid

Tres de las cinco residencias de Grupo Ecoplar se encuentran en la Comunidad de Madrid. Una en la localidad de Serranillos del Valle y las otras dos en la capital, en los barrios de Mirasierra y Aravaca. Con ellas, ORPEA suma 23 residencias en la región, lo que lo consolida como principal operador.

Los otros dos centros se encuentran en Granada y Santander, concretamente en el municipio de Maliaño. Con ellos, ORPEA refuerza su presencia en Andalucía, donde, además, próximamente tiene previsto proceder a la apertura de la residencia Puente Romano, en Marbella. Asimismo, con la incorporación del centro de Santander, ORPEA Ibérica inicia su actividad en Cantabria, donde hasta la fecha no estaba presente.

El Complejo Residencial Alday que formaba también parte de Grupo Ecoplar en Maliaño (Cantabria) y que cuenta con 232 apartamentos con Spa, centro deportivo y servicios hoteleros, ha quedado en manos de su presidente y fundador al haber adquirido al resto de accionistas la totalidad de las acciones de la sociedad titular.

 

 

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