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Un día en ORPEA

Beneficios de las relaciones sociales para los mayores

Beneficios de las relaciones sociales en las personas mayores

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A medida que envejecemos, las redes sociales se van reduciendo, lo que afecta directamente a la calidad de vida. Por ese motivo, las personas mayores deben esforzarse en fortalecer las relaciones sociales existentes y en crear nuevos vínculos sociales.

Somos seres sociales. Vivimos compartiendo experiencias con nuestra pareja, hijos, amigos, vecinos, etc. Y también debemos envejecer en sociedad, porque las relaciones sociales proporcionan beneficios muy saludables: mejoran la autoestima, fomentan la autonomía personal y, en definitiva, previenen la aparición de situaciones de dependencia.

Existen diferentes tipos de relaciones sociales que promueven un envejecimiento activo y saludable:

  • Relaciones familiares proporcionan vínculos afectivos indispensables, que aportan seguridad.
  • Relaciones de amistad con personas con gustos afines con quien compartir confidencias, experiencias vitales y actividades.
  • Relaciones intergeneracionales. Se dan entre personas o grupos de diferentes edades que intercambian experiencias y conocimientos. Resultan muy favorables para ambos colectivos.
  • Redes de apoyo vecinales. Una persona que participa en su comunidad desarrolla un sentimiento de pertenencia a un grupo, que interactúa y se ayuda.
  • El voluntariado es una de las actividades que mayores beneficios aportan a las personas mayores.

Todas estas relaciones sociales mejoran el bienestar físico y emocional de las personas mayores, lo que ayuda a afrontar de manera positiva los cambios vitales propios de la edad.

 

Socialización también en las residencias

Las relaciones sociales también son muy importantes para que las personas mayores de los centros residenciales disfruten de un envejecimiento saludable. Conscientes de que la socialización mejora su capacidad funcional y salud emocional, en los centros ORPEA diseñan actividades que fomentan las relaciones sociales. Es más, la directora Sanitaria de ORPEA, Victoria Pérez, subraya que “cuando ingresa un nuevo residente, un equipo multidisciplinar de profesionales realizan una historia de vida, donde se recoge toda la información sobre sus vínculos familiares, sus necesidades sociales y afectivas”.

A partir de ahí, y teniendo muy presente los hábitos y aficiones de cada residente, “diseñamos un programa de atención individualizado que tiene como uno de sus principales objetivos la integración del residente en las diferentes actividades que se desarrollan en el centro, en función de sus preferencias y estado de salud físico, cognitivo y social”, explica Pérez.

En los centros ORPEA se organizan actividades al aire libre, excursiones y visitas culturales, lo que también promueve las relaciones sociales entre los residentes y de estos con los profesionales del centro. 

“Así conseguiremos que los residentes se integran en el centro e interactúan con su entorno de manera natural, consiguiendo aumentar su autoestima y mejorar su salud física y emocional”, apunta la directora Sanitaria de ORPEA.

 

Comedores de invitados

Precisamente para reforzar los vínculos sociales de los residentes y, al mismo tiempo, para proporcionar una atención integral al mayor, los centros ORPEA abren sus puertas a familiares y amigos de los residentes que quieran disfrutar de una comida, merienda o cena en un ambiente más íntimo y acogedor. Se trata de los comedores de invitados, unos espacios diseñados dentro del propio centro que acogen a las familias que lo soliciten.

“Estos comedores ofrecen un espacio reservado para que las familias se sientan como en casa y puedan compartir una comida especial con su padre, madre, hermano, etc. Pero también los amigos pueden disfrutar de este espacio”, detalla la directora Sanitaria de ORPEA.

 

Relaciones intergeneracionales

Una de las formas de socialización que produce más beneficios en las personas mayores son las relaciones intergeneracionales. Pasar tiempo y compartir actividades con niños y jóvenes tienen implicaciones positivas para ambos colectivos. “Es una manera de intercambiar conocimientos y de acercar a dos generaciones que pueden nutrirse con sus experiencias y valores. Además, es una forma de promover la empatía y luchar contra las desigualdades o tipos de discriminación”, destaca Victoria Pérez. En ORPEA valoran muy positivamente las relaciones intergeneracionales y organizan actividades y encuentros intergeneracionales. Ejemplo de ello son los encuentros con los colegios y los institutos cercanos a los centros ORPEA o la colaboración con iniciativas como Adopta un abuelo, un programa de acompañamiento a mayores.

 

Actividades de voluntariado

Las actividades de voluntariado también aportan importantes beneficios a las personas mayores porque se comprometen con la sociedad de la que forman parten y se sienten útiles, lo que mejora su autoestima.

Teniendo en cuenta estas ventajas, las residencias ORPEA colaboran con proyectos como Estelar, para el que los mayores contribuyen cosiendo gorros y haciendo manualidades para los niños prematuros, o con organizaciones como la Fundación Pulseras Candela, para la que elaboran pulseras que contribuyen en la investigación para la lucha contra el cáncer infantil. “Estas iniciativas aumentan la motivación, bienestar y autoestima de nuestros residentes”, constata Victoria Pérez.

controlar el colesterol

Dieta sana y ejercicio físico, claves para controlar el colesterol

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El colesterol es imprescindible para el correcto funcionamiento del organismo, pero en exceso se convierte en un factor de riesgo cardiovascular. Por tanto, es necesario controlarlo. Esto se consigue con una dieta sana y ejercicio físico. También es importante  hacerse analíticas, al menos, cada año.

Tras las fiestas y comilonas es frecuente que aumenten los niveles de colesterol, un factor que debe controlarse para evitar problemas cardiovasculares, sobre todo en las personas mayores. Dieta y ejercicio físico, así como hacerse analíticas, al menos, cada año son algunas de las claves para controlar el colesterol.

Así lo explica la directora Sanitaria de ORPEA, Victoria Pérez: “El colesterol es imprescindible para el correcto funcionamiento del organismo, pero en exceso se convierte en un factor de riesgo cardiovascular. Por ello, es importante que las personas mayores sigan una dieta sana y equilibrada, se mantengan activas y practiquen alguna actividad física”.

Esta experta también subraya la importancia de realizarse análisis de sangre cada cierto tiempo, porque “el colesterol no duele ni muestra síntomas y la única forma de detectarlo y controlarlo es a través de un análisis de sangre”.

En este sentido, los equipos especializados y multidisciplinares de las residencias ORPEA examinan asiduamente a los residentes y les realizan analíticas con frecuencia, donde comprueban, entre otros valores, los niveles de colesterol y triglicéridos para prevenir complicaciones cardiovasculares.

 

Dieta sana, mejor para el corazón

Una alimentación con exceso de grasas, sobre todo saturadas (dulces, embutidos, carnes, alimentos procesados…) y grasas trans (fritos o empanados, alimentos congelados, patatas fritas empaquetadas y bollería industrial) es uno de los principales factores de riesgo para padecer hipercolesterolemia. Por tanto, para controlar el colesterol es aconsejable seguir una dieta sana. “La Dieta Mediterránea es la más recomendada. Es rica en verduras, legumbres y frutas, así como en pescado y cereales, sobre todo integrales”, sostiene la doctora Pérez.

La forma de cocinar estos alimentos también es relevante. Cocidos, a la plancha o al horno son las opciones más interesantes. Los cocineros de ORPEA tienen amplios conocimientos sobre la alimentación más adecuada para las personas mayores, y en sus centros se cocinan los alimentos en función de sus necesidades y preferencias.

 

Hay que controlar el peso

Controlar el peso también es crucial para rebajar los niveles de colesterol en sangre; sin embargo, es uno de los objetivos más complicados de conseguir. De hecho, la obesidad aumenta con la edad. Según la directora Sanitaria de ORPEA, para reducir el colesterol, “se debe revisar el consumo de grasas que realiza la persona, no solo en cuanto a la cantidad, sino también a la calidad”. Y es que las grasas son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo, pero hay que escoger bien cuáles tomar. “Las más aconsejables son las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, que son aquellas que se encuentran en los frutos secos, aceite de oliva, aguacates y pescado, sobre todo el pescado azul, que contiene omega 3”, concreta la doctora Pérez.

 

Realizar actividad física moderada

Practicar ejercicio físico aeróbico (andar, montar en bici, nadar) o desempeñar ejercicios de fuerza (subir escalones, hacer sentadillas, levantar peso…), al menos 30 minutos al día, ayuda a regular el colesterol de forma natural, reduciendo el colesterol malo (LDL) y elevando el colesterol bueno (HDL).

En las residencias ORPEA, se realiza ejercicio para mantener el bienestar y la forma física de las personas mayores. Estas actividades están adaptadas a las capacidades y necesidades de cada persona y, en muchos casos, son individualizadas y han sido prescritas por un equipo multidisciplinar que ha valorado previamente a la persona mayor.

 

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