Category

Un día en ORPEA

Recetas tradicionales para mejorar la calidad de vida de las personas mayores con demencia

By | Un día en ORPEA | No hay comentarios

La alimentación de las personas mayores es fundamental para su bienestar. En ORPEA son conscientes de ello, por eso, en sus residencias, cuentan con cocina propia y cocineros especialistas en la elaboración de dietas que se adecuan a las necesidades nutricionales de los residentes, pero también a sus gustos y preferencias, porque uno de los objetivos es que comer continúe siendo un placer para los sentidos. De hecho, estos especialistas consideran que seguir las recomendaciones dietéticas ha de ir asociado a la elaboración de platos que se puedan disfrutar tanto por su sabor como por su aroma, textura y presentación.

Estos equipos profesionales saben que los platos que preparan pueden evocar recuerdos del pasado y pueden servir como terapia de reminiscencia en residentes con algún tipo demencia o deterioro cognitivo. De hecho, el II estudio: Los recuerdos de los mayores, que ORPEA realizó con motivo del Día Mundial del Alzhéimer, puso de manifiesto que los sabores de la infancia forman parte de los recuerdos más agradables de los mayores.

Existe una estrecha relación entre nutrición y memoria en la población mayor (sabores tradicionales, sabores de la infancia, sabores de siempre), especialmente en personas con algún tipo de demencia, como el alzhéimer.

Para ayudar a mejorar la calidad de vida de los residentes de ORPEA con algún tipo de demencia, los cocineros del grupo residencial han participado en el curso Cocina tradicional del Norte y reminiscencia en residencias para personas mayores, en el que han podido aprender a diseñar pautas alimenticias saludables con características de sabor, color y aroma para prevenir o atenuar síntomas geriátricos.

Con este curso los cocineros adquirieren nuevas competencias y ponen en valor el papel terapeútico de la alimentación y la cocina en el cuidado de las personas mayores, lo que sin duda es valorado muy positivamente tanto por lo propios residentes como por sus familiares. 

En este curso y tras una rápida presentación de las características culinarias de la región norte y sus materias primas, se elaboraron platos de varias provincias de Aragón, Galicia, La Rioja, Castilla y León y Cantabria como fueron el caldo gallego, empanada gallega de ternera, pisto castellano, albóndigas a la castellana, bacalao al ajo arriero, cordero o pollo al chilindrón, bonito con tomate a la riojana o caldereta de cordero, entre otros.

 

 

 

ORPEA dedica su primera Cátedra de 2019 a la polimedición en el anciano

By | Un día en ORPEA | No hay comentarios

ORPEA dedica el primer curso de su Cátedra ORPEA en el Paciente Anciano 2019 al abordaje de la polimedicación en las personas mayores. La acción formativa tendrá lugar el martes, 19 de febrero, a partir de las 16:30 horas, en el Hospital Universitario HM San Chinarro (C/ Oña, 10. 28050 Madrid).

La inauguración estará presidida por Victoria Pérez, directora Sanitaria de ORPEA Ibérica, y el doctor José Barberán del Hospital Universitario HM Montepríncipe.

Durante la jornada, la profesora titular y coordinadora del Grupo de Psicología de la Facultad de Medicina San Pablo CEU de Madrid, Gema Pérez, hablará sobre las habilidades de manejo de las conductas disruptivas en la demencia; la doctora del Servicio de Geriatría del Hospital General de Villalba, Nuria El Kadaoui, explicará la importancia de racionalizar la medicación en el anciano; y el doctor de la Unidad de Investigación y Tratamiento de la Memoria del Hospital Universitario HM Madrid, Javier Olazarán, ofrecerá las claves para disminuir la sujeciones químicas en las personas mayores.

Descargar programa  Cátedra ORPEA Polimedicación en el anciano 19 de febrero 2019

 

Medidas para proteger la salud de las personas mayores frente al frío

By | Un día en ORPEA | No hay comentarios

En estos días se prevé la primera ola de frío de este invierno. Para afrontar de la mejor manera posible las bajas temperaturas, sobre todo en el caso de las personas mayores, desde ORPEA ofrecemos medidas adecuadas.

Y es que el frío suele afectar con más intensidad a las personas mayores de 80 años, porque el envejecimiento deteriora la termorregulación del organismo y dificulta su adaptación a los cambios de temperatura. La prevención es, por tanto, clave para ayudar a las personas mayores a evitar las complicaciones asociadas al frío.

“A medida que cumplimos años, la piel adelgaza y tiene tendencia a la sequedad. Cuando hace frío, las personas mayores pierden más calor del que producen y para conservar la temperatura corporal su organismo produce una vasoconstricción de los vasos sanguíneos. El problema es que, a su vez, provoca que el corazón trabaje más y aumente la tensión arterial”, explica la directora sanitaria de ORPEA, Victoria Pérez.

El frío puede tener también otras consecuencias serias para la salud de las personas mayores. Por un lado, puede ocasionar cuadros de hipotermia y, por otro, las bajas temperaturas disminuyen las defensas y producen cambios en el organismo que facilitan la aparición de enfermedades como gripe, infecciones respiratorias agudas (bronquitis, neumonías), etc.

 

Una alimentación adecuada

Una alimentación adecuada es imprescindible para mantener la salud de las personas mayores en cualquier estación del año pero, sobre todo, en invierno, ya que es la principal fuente de energía. Por ello, la directora sanitaria de ORPEA subraya que la dieta debe asegurar un adecuado aporte calórico, “a través de la ingesta de carbohidratos y lípidos, junto con los alimentos con un alto contenido proteico”. Además, Victoria Pérez apunta que los menús “que diseñamos para los residentes de nuestros centros durante estos meses incrementan la presencia de verdura, pescado y fruta fresca con vitamina C, como las naranjas u otros cítricos que contribuyen a aumentar sus defensas”.

En cuanto a la hidratación, aunque cuando hace frío la sensación de sed es menor, es importante mantener la ingesta de agua y, por tanto, los residentes deben seguir bebiendo dos litros al día. “Para ello, a media mañana les ofrecemos consomés y todo tipo de infusiones para aumentar la ingesta hídrica. Además, los profesionales de atención directa invitan a los residentes a beber líquidos a lo largo de todo el día”, apunta Pérez.

 

Practicar ejercicio físico

El ejercicio físico es bueno durante todo el año, ya que tal y como recuerda la experta de ORPEA, favorece que se mantenga y se mejore la condición física y el estado de ánimo de las personas mayores, reduce el estrés y el insomnio, refuerza la actividad intelectual y aumenta la autoestima. Además, como el ejercicio ayuda a mantener un peso adecuado y a rebajar la proporción de grasa corporal, contribuye a regular los niveles de glucosa en sangre y reduce el riesgo de formación de coágulos (trombosis y embolias).

A todos estos beneficios, en invierno hay que sumar otra ventaja: la actividad física genera calor. “En ORPEA adaptamos el ejercicio a cada uno de nuestros residentes en función de la patología asociada que padezcan. En invierno, además, hacemos bastante hincapié en los ejercicios respiratorios, que ayudan a superar los catarros e infecciones respiratorias”, añade Victoria Pérez.

 

Otros mecanismos

“Las residencias deben mantenerse a una temperatura que oscila entre 18º y 21º, que se consigue mediante un buen sistema de calefacción y de aislamiento térmico”, asegura la directora sanitaria de ORPEA.

La ventilación de los centros para la renovación del aire interior también es fundamental para asegurar la correcta salud ambiental. Además, Pérez señala que favorece el bienestar general, el humor y la salud de los todos, “ya que está demostrado que los niveles de CO2 producen malestar y malhumor, favorecen los problemas de salud y las cefaleas”.

Respecto a la ropa, además de ser cómoda, las personas mayores no deben ir demasiado abrigadas. En este sentido, la experta de ORPEA asegura que es mejor ponerse varias capas de ropa fina que una gruesa, “ya que las capas finas forman cámaras de aire aislante entre ellas, que se pueden ir quitando si la persona comienza a sudar y volver a ponerlas si aumenta el frío. Si los residentes salen al exterior, deben coger guantes, calcetines de lana y, sobre todo, proteger las zonas por donde se pierde mucho calor como la cabeza, con un gorro que tape también las orejas, y el cuello, con una bufanda con la que podrá calentar el aire antes de inhalarlo. Si respiramos aire frío directamente por la boca nos puede producir infecciones de las vías respiratorias altas”.

 

 

 

ORPEA apuesta por una filosofía intergeneracional

By | Un día en ORPEA | No hay comentarios

ORPEA cree en los proyectos intergeneracionales, que fomentan el contacto entre los niños y la tercera edad, y lleva trabajando con esta filosofía más de 10 años.  ORPEA Meco es un claro ejemplo.  Se trata de la primera residencia de mayores con escuela infantil incorporada, una iniciativa pionera que consigue que los mayores recuperen el rol de adultos responsables que tenían. Por su parte, los niños aprenden habilidades sociales, valores y mejoran su vocabulario. Así lo explica la periodista Olga Pereda (@Olgapereda) en este reportaje para El Periódico  y lo muestra José Luis Roca (@roca_joseluis) a través de sus imágenes y vídeo.

 

El sol, fuente natural de vitamina D

By | Un día en ORPEA | No hay comentarios

La vitamina D es imprescindible para nuestro organismo, porque ayuda a absorber y fijar el calcio, que es uno de los principales componentes de los huesos. Las personas que padecen un déficit de esta vitamina tienen un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis, lo que aumenta la posibilidad de sufrir caídas y, por consiguiente, fracturas. Asimismo, la deficiencia de vitamina D también está asociada a la disminución de la fuerza muscular y del rendimiento físico.

 

La vitamina D es fundamental a cualquier edad, pero más aún para las personas mayores que requieren niveles más elevados de esta vitamina para mantener la salud ósea, la fuerza muscular y, de esta manera, evitar el deterioro, tanto físico como cognitivo, y retrasar situaciones de dependencia.

 

Además, los investigadores están estudiando la relación entre la carencia de vitamina D y una mayor probabilidad de padecer diabetes, presión arterial alta, cáncer y enfermedades cardiacas e, incluso, autoinmunes.

 

¿Cómo se obtiene la vitamina D?

Las vitaminas, en general, no pueden ser sintetizadas por el organismo humano. Por lo tanto, deben ser aportadas desde el exterior, habitualmente a través de la alimentación, aunque hay algunas que penetran por la piel.

 

Las personas podemos obtener vitamina D de tres maneras:

  1. A través de la piel, después de una exposición moderada al sol.
  2. Mediante una dieta rica en alimentos que naturalmente contienen algo de vitamina D: pescados grasos como salmón, atún, sardina o caballa, hígado, aceite de hígado de bacalao, huevos y algunas setas. Como no hay demasiados alimentos con esta vitamina, existen otros enriquecidos con vitamina D como productos lácteos, cereales, zumos de naranja envasados y margarinas.
  3. El consumo de suplementos de vitamina D. En este caso, consulte con su médico para que le aconseje sobre la dosis necesaria y el tiempo que debe tomarlos.

 

En ORPEA, para conseguir que los mayores tengan unos niveles óptimos de vitamina D, elaboran dietas ricas en todas las vitaminas, incluidas la vitamina D y también el calcio, mineral fundamental para mantener una calidad ósea. Además, organizan actividades al aire libre, tanto en las zonas comunes (manualidades, jardinería, meriendas en el jardín…) como fuera del centro (excursiones, paseos por la playa, salidas al parque, día de piscina, gimnasia acuática, etc.) con la idea de que puedan tomar el sol, aunque siempre con precaución, evitando las horas centrales del día y procurando que el residente no pase demasiado calor.

 

 

Exposición al sol

Tomar el sol es la forma más eficaz y sencilla de obtener vitamina D, ya que los alimentos no contienen cantidades suficientes.

 

Pero cuidado, porque la radiación ultravioleta B también es responsable del envejecimiento de la piel y provoca distintos tipos de cáncer. Entonces, ¿cómo aunar la necesidad de vitamina D con los riesgos que implica tomar el sol? La solución al dilema estaría en tomar el sol durante cortos periodos de tiempo y nunca en las horas de máxima radiación. En este sentido, algunos especialistas recomiendan exponerse al sol sin protección solar 15 minutos al día, tres días a la semana, a primera hora de la mañana o al atardecer. Puedes dar un paseo, practicar alguna actividad al aire libre, tumbarte a leer un libro… Pero si percibes que tu piel comienza a calentarse demasiado o a enrojecer, cúbrete y ponte a la sombra.

 

Para que nuestro organismo tenga siempre unos niveles similares de vitamina D, debemos tomar el sol de manera regular durante todo el año. Pero si vives en una zona donde el sol brilla por su ausencia, tanto en verano como en invierno, tendrás que prestar especial atención a tu alimentación y consultar con un especialista la conveniencia de tomar suplementos de vitamina D.

 

La musicoterapia ayuda a las personas mayores a expresar sus emociones

By | Un día en ORPEA | One Comment

Grupo ORPEA diseña terapias adaptadas a las necesidades de los residentes, con el fin de que puedan mantener e, incluso, recuperar habilidades funcionales que mejoren su bienestar y calidad de vida. La musicoterapia es una de ellas, ya que despierta emociones y mejora el estado de ánimo de las personas.

La musicoterapeuta y animadora sociocultural de ORPEA, Sara Llobet, apunta que esta terapia es especialmente beneficiosa para las personas que padecen alzhéimer o deterioro cognitivo severo, “ya que la memoria musical es la última que se pierde. Hay personas que no son capaces de decir su nombre, pero puede recordar canciones: reconocen la melodía y reproducen la letra”.

Sara Llobet explica que la musicoterapia utiliza la música y sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) para facilitar y promover la comunicación, la expresión, las relaciones sociales, el movimiento y la relajación, con el fin de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas de los residentes. “La musicoterapia busca que la persona se exprese y sea capaz de comunicar su estado anímico, emociones y sentimientos, a través de la música y de los instrumentos”, subraya esta profesional.

Principales beneficios
Muchos son los beneficios de la musicoterapia, entre los que Sara Llobet destaca los siguientes:
• Favorece la calidad de vida y el bienestar de la persona.
• Facilita la comunicación de personas que son incapaces de expresarse y promueve el lenguaje no verbal.
• Permite la expresión y comunicación de emociones: rabia, dolor, calma, etc.
• Mejora la memoria a corto, medio y largo plazo.
• Aumenta la coordinación y la psicomotricidad.
• Los talleres grupales potencian las habilidades sociales y las relaciones interpersonales.
• Refuerza la autoestima y la personalidad.

Metodología
Grupo ORPEA, consciente de los beneficios que aporta a los mayores, apuesta por los talleres de musicoterapia en sus residencias. “La metodología de cada taller, que suelen durar entre 50 minutos y una hora, varía en función del número de personas que asisten y del grado de dependencia o autonomía que tengan. Por ejemplo, si los residentes tienen alzhéimer o deterioro cognitivo grave hay que trabajar en grupos reducidos”, detalla la experta.

Sara Llobet comienza poniendo música tranquila para entrar en ambiente “y que los residentes sepan dónde están y que va a empezar el taller de musicoterapia”. A continuación, se combina y alterna la improvisación, utilizando instrumentos de percusión o melódicos; la asociación de sonidos a movimientos; el reconocimiento de instrumentos; la expresión corporal a través del baile, etc.

Musicoterapia y alzhéimer
Los musicoterapeutas utilizan la música para activar y traer al presente el recuerdo de momentos importantes de la vida de personas que padecen Alzheimer. Una música adecuada les proporciona también calidad de vida emocional, ya que reduce el estrés y la ansiedad, calma y despierta sentimientos positivos.

Más concretamente, Sara Llobet asegura que la improvisación instrumental y el canto reducen la agitación y mejoran la conducta social. Además, les permite experimentar momentos de conexión y lucidez, lo que influye de manera muy positiva en el sentido de identidad.

Estancia temporales, un respiro para las familias

By | Un día en ORPEA | No hay comentarios

Las estancias temporales son ingresos cortos en centros residenciales, de entre un fin de semana y varios meses, en función de las necesidades de cada persona y su familia. Concretamente, las estancias temporales de respiro familiar en residencias de mayores aumentan considerablemente en verano, ya que permite a los cuidadores habituales descansar con la tranquilidad de saber que sus mayores están atendidos por profesionales en centros especializados. “Tanto es así, que más del 60 % de las familias acuden todos los veranos al mismo centro ORPEA y otras que, a lo largo del año, confían en dejar a su padre o madre en nuestros centros los fines de semana de manera habitual”, asegura la directora asistencial del Grupo ORPEA, Victoria Pérez.

 

Otros motivos que llevan a las familias y a los propios mayores a confiar en los centros ORPEA es que las estancias temporales responden a una necesidad familiar en un periodo de tiempo determinado, “como convalecencias que no precisen ingreso hospitalario y recuperaciones tras una intervención quirúrgica, situaciones en las que el mayor requiere de unos cuidados profesionales que no puede recibir en su vivienda habitual”.

 

Respecto a su duración, Pérez señala que las estancias temporales en época estival suelen ser de 15 días. Otras estancias de respiro familiar de menor tiempo corresponden a fines de semana, puentes o fechas señaladas como, por ejemplo, Semana Santa. Por otra parte, las recuperaciones físicas oscilan entre uno y tres meses.

 

“El mayor se siente seguro y los familiares disfrutan de la tranquilidad de saber que su ser querido está bien atendido, cuando ellos no pueden hacerlo durante un periodo concreto”, apunta la directora asistencial del Grupo ORPEA.

 

Atención profesional de calidad

Victoria Pérez subraya que las personas mayores que solicitan una estancia temporal disfrutan de los mismos servicios que el resto de residentes. “No se hace ninguna distinción entre los residentes de estancias fijas y temporales. Reciben los mismos cuidados, realizan las mismas terapias y las mismas actividades que los residentes que llevan años en los centros ORPEA”, afirma.

 

Además de recibir los cuidados específicos en función de su estado de salud, la persona que ingresa en una estancia temporal tiene la posibilidad de relacionarse y conocer a otras personas afines. “Es increíble los vínculos afectivos que se pueden llegar a crear entre los residentes cuando comparten su día a día”, destaca Pérez.

 

De temporales a definitivas

Por otra parte, destaca Pérez, es significativo que muchas de las estancias temporales por recuperación se convierten en definitivas antes de finalizar su ingreso. “Las personas mayores ingresan en los centros ORPEA con problemas serios de salud y, a las pocas semanas, logran mejorar sus capacidades físicas y cognitivas. Pero, además, su estado emocional también mejora gracias a las relaciones sociales que establecen. Por tanto, es habitual que cuando se acerca el momento de abandonar el centro la persona mayor prefiera continuar institucionalizada y beneficiarse de los servicios profesionales que mejoran su calidad de vida”, detalla.