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Prevenir los problemas de circulación

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Los problemas de circulación afectan a la mayoría de las personas mayores y pueden derivar en patologías graves como, por ejemplo, úlceras venosas. Se producen a causa de un flujo sanguíneo inadecuado, que es la incapacidad de las venas para que la sangre continúe su camino, lo que provoca que circule de forma más lenta y se acumule en las extremidades, sobre todo en las piernas y los pies. Es lo que se conoce como insuficiencia venosa, que se ve agravada por malos hábitos de vida, como fumar o abusar del consumo de alcohol, llevar una dieta rica en sal y grasas saturadas, tener sobrepeso y tomar ciertos medicamentos. “Los problemas de movilidad, que obligan a las personas mayores a permanecer más tiempo sentadas, también es un importante factor de riesgo”, explican desde el Departamento Sanitario de ORPEA. Estos expertos nos muestran cómo prevenir los problemas de circulación.

¿Tengo problemas de circulación?
Los síntomas de los problemas de circulación en las piernas son fáciles de identificar. Los profesionales de ORPEA enumeran los principales:

  • Hormigueo y calambres o pinchazos. Los depósitos de grasa bloquean el flujo sanguíneo de las arterias, lo que impide que la sangre fluya a las extremidades produciendo una característica sensación de adormecimiento.
  • Hinchazón e inflamación de las extremidades y sensación de pesadez, sobre todo de las manos y tobillos, especialmente a última hora del día. La retención de líquidos también favorece la hinchazón.
  • Arañas vasculares. Su color suele ser rojizo o azul y se producen en la capa más superficial de la piel.
  • Las venas se ensanchan y dilatan, porque la sangre se acumula en ellas. Es habitual, sobre todo, en personas que pasan mucho tiempo en la misma posición.
  • Alteraciones en el color de la piel y uñas, porque no llega suficiente oxígeno y toman tonalidades azuladas.
  • Piel muy seca, ya que la sangre no llega a las zonas más superficiales de la piel. Incluso pueden aparecer heridas.
  • Frío en manos y pies, ya que la sangre no retorna de manera correcta y no puede mantener la temperatura.
  • Grietas en el talón por falta de riego sanguíneo.
  • Cicatrización lenta de heridas, porque los glóbulos blancos no se muevan a la velocidad adecuada. También pueden aparecer úlceras.

Todo ello hace que la persona se sienta más cansada y sus movimientos sean más lentos, ya que la mala circulación sanguínea hace que el oxígeno y los nutrientes lleguen con más dificultad a las extremidades.

Consejos prevenir problemas de circulación
Para prevenir problemas de circulación, lo más aconsejable es apostar por hábitos de vida saludables. “Una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras, y baja en sal y grasas saturadas, es el punto de partida; así como una correcta hidratación para evitar la retención de líquidos”, subrayan desde el Departamento Sanitario de ORPEA.

Por otra parte, caminar y practicar ejercicio mejora la circulación. “Si la persona tiene problemas de movilidad, puede elevar las piernas cuando se encuentre sentada o tumbada y, al mismo tiempo, mover los dedos, los pies, las manos o las piernas como si estuviera montando en bicicleta para activar la circulación”, recomiendan. En este sentido, los masajes en piernas y pies resultan muy efectivos. Al igual que ducharse con agua templada y acabar con un chorro de agua más fría de lo habitual, haciendo especial hincapié en las piernas y tobillos. Después del baño es importante hidratar bien la piel con una crema adecuada para evitar la sequedad o la aparición de durezas y grietas.

Otra cuestión que hay que tener en cuenta es la conveniencia de utilizar ropa y calzado cómodo y holgado, evitando calcetines que presionen las piernas. Sin embargo, las medias de compresión ayudan a evitar la aparición de varices, aunque su uso debe estar supervisado por un especialista.

Finalmente, recordar que con el calor las venas se dilatan, lo que dificulta el retorno de la sangre y, por tanto, debemos evitar la exposición prolongada al sol. Por el mismo motivo, en invierno no debemos ponernos cerca de fuentes de calor directas como radiadores, braseros o chimeneas.

Comidas para ayudar a combatir el calor

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Las altas temperaturas hacen que el apetito disminuya, sobre todo en las personas mayores. Para contrarrestarlo, es recomendable pensar en menús menos calóricos pero más ricos en vitaminas, sales minerales, fibra y agua. En este sentido, el gazpacho es una comida ideal para el verano y las épocas de más calor. De hecho, se convierte en el plato estrella en los hogares españoles y, como no podía ser de otra manera, también forma parte de la dieta de verano en los centros ORPEA. Además de resultar fresco y sabroso, es un plato de fácil masticación.

El ingrediente principal es el tomate, un alimento con poco contenido energético, ya que, aproximadamente, el 95 % de su peso es agua. El bajo aporte de calorías se debe a su bajo contenido en hidratos de carbono, proteínas y grasas. Sin embargo, es rico en vitaminas y minerales. La vitamina que tiene más presencia es la C, que resulta vital para la salud cerebral, ya que mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y la ansiedad, ayuda a combatir la depresión y reduce los síntomas de fatiga. Asimismo, favorece el flujo sanguíneo y mejora la presión arterial, ayudando a prevenir enfermedades cardiovasculares.

El tomate también contiene ácido fólico o vitamina B9, cuyo déficit es frecuente en la vejez. Su ingesta mejora la memoria y las funciones cognitivas. Por otra parte, es fuente de minerales, como potasio, fósforo y magnesio; y tiene un contenido importante de fibra, que ayuda a mantener un buen tránsito intestinal. Sin olvidar el licopeno, uno de los nutrientes más importante de los tomates, que es el encargado de darle el color rojo y tienen propiedades antioxidantes.

Además del tomate, para la elaboración del gazpacho se utilizan otras verduras y hortalizas:

  • Pepino, una hortaliza poco calórica debido a su reducido contenido en hidratos de carbono y a su elevado contenido de agua que, junto a la fibra, resulta beneficioso para las personas mayores que padecen acidez o digestiones pesadas. También es rico en vitamina C y minerales, sobre todo, potasio y en menor proporción fósforo, magnesio y hierro.
  • Pimiento verde, una verdura que carece de grasas y proteínas. Su macronutriente mayoritario son los hidratos de carbono y entre sus nutrientes se encuentran las vitaminas A, B9, K y C.
  • Cebolla, una verdura muy ligera que está constituida en un 90 % por agua y tiene muy pocas calorías. Es rica en fibra y potasio, y tiene propiedades antiinflamatorias, estimula el sistema inmunitario, es antiséptico y reduce la hipertensión arterial, los triglicéridos y el colesterol. Además, es diurética y ayuda a eliminar líquidos y toxinas.
  • Ajo, que es un importante vasodilatador muy beneficioso en la nutrición de los mayores para combatir la hipertensión arterial y favorecer la circulación; siendo recomendable su ingesta en verano, ya que se tiende a retener líquidos.

El gazpacho también se elabora con aceite de oliva que, gracias al alto contenido en ácidos monoinsaturados (ácido oleico) y poliinsaturados (ácido linoleico), disminuye el colesterol, combate la diabetes, previene el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, fortalece el sistema inmune, protege el cerebro de los procesos neurodegenerativos y mantiene los huesos fuertes.

Resumiendo, los beneficios del gazpacho son muchos: hidrata y refresca, es rico en vitaminas, minerales, fibra y grasas saludables. ¿Qué más se puede pedir?

Prepara gazpacho
Las proporciones son orientativas, ya que cada cocinero le da su toque especial en función de sus gustos.

  • 1 kilo de tomate pera madura.
  • ½ Pimiento verde italiano.
  • ½ pepino.
  • 1 dientes de ajo.
  • 50 mililitros de aceite de oliva virgen extra.
  • 20 mililitros de vinagre de Jerez.
  • 250 mililitros de agua.
  • Una cucharadita de postre de sal.
  • Opcional: pan duro para espesar.

 

 

Alimentación personas mayores verano

En verano… adapta tu dieta

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La dieta de las personas mayores en verano debe diferir de la que toman en otras estaciones del año. Las condiciones climatológicas y la temperatura son diferentes, y esto condiciona las necesidades energéticas y el tipo de nutrientes que precisan para mantener un buen estado de salud.

Menos calorías y más hidratación es la clave de las dietas veraniegas. Esto no quiere decir que se coma menos cantidad, sino que deben adaptarse los alimentos que incluimos en las comidas diarias para que aporten los elementos nutritivos esenciales y una hidratación adecuada, sin elevar la ingesta de calorías, sobre todo aquellas que proceden de grasas saturadas (carnes grasas, embutidos, quesos curados, leche entera…).

Con una dieta adecuada es posible controlar la temperatura corporal. Por ello, es importante garantizar la ingesta de una serie de alimentos y descartar otros para evitar percibir un calor acusado, sudar excesivamente y llegar a la deshidratación o a los golpes de calor que, en personas con un estado de salud delicado, puede ser un problema grave.

Para ello, se debe optar por alimentos ricos en vitaminas, sales minerales, fibra y líquidos, con los que se asegure una hidratación apropiada que compense la transpiración corporal y favorezca la diuresis normal.

No se debe descuidar, en ningún caso, el aporte de proteína en la dieta de los mayores, pues es un nutriente fundamental que interviene en el funcionamiento del sistema inmunológico, en la formación y mantenimiento de la musculatura y en la producción de hormonas.

 

Alimentos imprescindibles en la dieta de verano
La clase de alimentos que garantizan un aporte adecuado de nutrientes y una mayor hidratación son las frutas, las verduras y las hortalizas frescas y de temporada. Apenas son energéticas, de modo que no aumentan la temperatura corporal, pero contienen abundantes vitaminas y minerales.

– Hortalizas y verduras. Se recomienda su ingesta diaria en forma de refrescantes ensaladas de tomate, lechuga, pepino, alcachofa, pimiento, zanahoria, judías verdes, etc.

– Frutas. Debe optarse por frutas de la estación estival, que son ricas en agua: melón, sandía, melocotón, piña, manzana, kiwi, etc. Pueden tomarse en trozos, en forma de macedonias de frutas o trituradas, según los requerimientos de cada persona, con el fin de que estimulen el apetito por su atractivo colorido.

– Ácidos grasos. Se deben incluir en la dieta alimentos ricos en ácidos grasos mono y poli-insaturados, como el ácido oleico presente en el aceite de oliva y el pescado azul, rico en ácidos grasos omega 3.

– Proteínas. El aporte proteínico se verá garantizado con la inclusión en la dieta de verano de carne, pescado, huevos y legumbres, principalmente. Se deben evitar los alimentos muy calóricos, especialmente los ricos en grasas saturadas como las carnes grasas, los embutidos, quesos curados, etc.

– Líquidos. Para prevenir el riesgo de deshidratación en los meses de verano, el balance hídrico (equilibrio entre la cantidad total de líquido que entra y la que sale del organismo) debe aproximarse a los 2 o 2,5 litros por día. Aunque lo ideal es el agua, también se pueden tomar líquido a través de néctar de frutas, leche semi o desnatada enriquecida en vitaminas liposolubles (A, D, E y K), batidos con leche y frutas, infusiones y tés fríos.

 

¿Cómo preparar los alimentos?
Además de la materia prima que se utiliza, también es muy importante la preparación de los platos y alimentos. Se recomiendan que sean ligeras, en forma de caldos, sopas y cremas frías, como el gazpacho, el salmorejo, el ajo blanco o la vichyssoise. Por tanto, las preparaciones suculentas y contundentes en forma de guisos, pucheros, asados, fritos, caldos calientes o sopas deben reservarse para ocasiones puntuales.

Como primer plato, se aconsejan ensaladas variadas a base de lechuga, tomate y pepino; ensaladas de legumbres como judías, lentejas, garbanzos; ensaladas de arroz; ensalada campera con huevo y aceitunas negras; ensaladas de pasta y ensaladilla rusa. A estas ensaladas se les puede añadir pollo, atún, huevo, etc., para incrementar el aporte proteico. También las cremas frías, como el gazpacho y salmorejo con su picadillo de verduras y la vichyssoise, son opciones muy apetecibles.

Entre los segundos platos, se puede tomar pollo y pescado (preferiblemente azul: salmón, boquerones, sardinas, atún, trucha) y prepararlos al horno o cocidos. También se pueden tomar huevos rellenos, jamón de york, tortillas, melón con jamón, etc.

Por último, como postre, lo ideal es consumir fruta, que puede complementarse con lácteos para cubrir los requerimientos diarios.

 

Por Francisco Pérez, responsable restauración de ORPEA

 

 

recomendaciones para las personas mayores frente a la ola de calor

Recomendaciones para las personas mayores frente a la ola de calor

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Con la llegada del verano, las altas temperaturas y olas de calor hacen acto de presencia, provocando un incremento de las temperaturas que incluso pueden superar los 40º C. Ante este fenómeno meteorológico es importante que las personas mayores (y los niños), que son los más afectados por el calor, tengan en cuenta ciertas recomendaciones para evitar golpes de calor.

Las personas mayores tienen más riesgo de sufrir un golpe de calor al tener una menor sensación de calor y de sed, lo que puede derivar en una deshidratación y fallos en el funcionamiento del organismo (riñón, corazón, cerebro…). Por tanto, para prevenir todas estas complicaciones originadas por el exceso de calor, los expertos de ORPEA realizan las siguientes sugerencias:

  • Beber agua y otros líquidos con frecuencia, aunque no se tenga sed y ni se realice actividad física. El consumo recomendable de líquidos (agua, zumos, infusiones, leche, etc.) es de dos a tres litros al día.
  • Evitar el consumo excesivo de bebidas con alcohol, cafeína o con grandes cantidades de azúcar, ya que favorecen la pérdida de líquido corporal.
  • Evitar la exposición al sol o realizar cualquier actividad física al aire libre en las horas centrales del día (de 12:00 a 17:00 horas).
  • Mantener el hogar y las habitaciones convenientemente ventiladas y climatizadas.
  • Realizar comidas ligeras que ayuden a la hidratación como ensaladas, frutas o verduras y eviten digestiones pesadas. Es aconsejable comer cinco o seis veces al día, pero poca cantidad.
  • Usar ropa ligera, holgada y transpirable y accesorios que protejan del sol como gafas o gorro.
  • No dejar a ninguna persona dentro de un vehículo estacionado y con las ventanas cerradas.

 

Cómo actuar ante un golpe de calor
Los síntomas principales que pueden alertar de un golpe de calor son, entre otros, la subida de la temperatura corporal, enrojecimiento de la piel sin motivo, subida de la frecuencia cardíaca, sensación de mareo, dolor de cabeza, nauseas y debilidad.

Se trata de signos muy frecuentes también en otros procesos patológicos, por lo que no siempre se reconoce con facilidad. Aunque los expertos aconsejan que, coincidiendo con los periodos de temperaturas elevadas, siempre se piense en la posibilidad de que se trate de un golpe de calor.

Ante un posible golpe de calor, es imprescindible visitar al médico. Y mientras se espera a los profesionales sanitarios hay que intentar bajar la fiebre con paños de agua fresca aplicados en la frente, nuca o en los pulsos. Además, se debe colocar a la persona tumbada con las piernas levantadas y darle de beber líquidos, por ejemplo una bebida isotónica.

Beneficios del yoga para las personas mayores

Beneficios del yoga en las personas mayores

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El yoga es una disciplina que armoniza el cuerpo, la mente y el alma, a través de posturas (o asanas), una correcta respiración y la meditación. Su práctica está recomendada para personas de todas las edades. Tan solo hay que adaptar las posturas a la fuerza y movilidad de las personas mayores. Poco a poco y sin forzar, el cuerpo se irá moldeando a nuevos movimientos y posturas. Te explicamos cuáles son los principales beneficios del yoga en las personas mayores.

Practicar yoga de manera regular permite que el cuerpo se mantenga fuerte, flexible y en equilibrio. Todo ello, contribuye a que la persona mayor sea más autónoma e independiente en su día a día y tenga una mayor autoestima. En resumen, practicar yoga aporta más energía y favorece el desarrollo de una actitud más positiva ante la vida.

Con el tiempo y la práctica, los beneficios del yoga pueden resultar sorprendentes. Ahora bien, es importante hacer siempre los ejercicios bajo la supervisión de un profesional cualificado. En el caso de las personas mayores, hay que prestar especial atención si existen dolencias óseas o musculares.

En el Día Internacional de Yoga, que se celebra el 21 de junio, recordamos los múltiples beneficios del yoga para la salud física y emocional de las personas mayores.

 

Beneficios físicos del yoga

  • Aumenta la flexibilidad. A medida que cumplimos años, vamos perdiendo movilidad y flexibilidad. Mediante la práctica de sencillos ejercicios, los músculos van adoptando mayor capacidad para estirarse con más facilidad y las articulaciones aumentan su elasticidad. Todo ello, permite a las personas mayores disfrutar de una mayor agilidad en los movimientos y prevenir lesiones.
  • Mejora el equilibrio. La gran mayoría de las posturas del yoga trabajan el equilibrio, fundamental para las personas mayores que, habitualmente, tienen más riesgo de caerse y sufrir lesiones óseas, sobre todo si padece osteoporosis. Las personas que, por ejemplo, han sufrido un accidente cerebrovascular y practican yoga recuperan el equilibrio de manera significativa. También mejora la habilidad para levantarse de la silla o de la cama, caminar a mejor ritmo, etc.
  • Mantiene la masa muscular e incrementa la fuerza. En las posturas que se practican en yoga participan todos los músculos de cuerpo de manera armónica, lo que ayuda a mantener la masa muscular y la fuerza que, con la edad y la disminución de la actividad física, se van perdiendo.
  • Mejora la respiración. El yoga enseña cómo respirar de manera adecuada, lo que permite a las personas mayores superar crisis de ansiedad o cuadros de estrés. Asimismo, aprenden a relajarse y controlar diferentes situaciones.
  • Corrige malas posturas. Practicar yoga corrige malas posturas y movimientos inadecuados, lo que alivia la tensión o dolor muscular en todo el cuerpo, especialmente en la espalda.
  • Mejora la circulación. Gracias a las posturas y el movimiento ejercido durante una sesión de yoga, mejora la circulación y la oxigenación de las células del organismo.

 

Beneficios psicológicos y emocionales del yoga

  • Mejora la memoria y la agilidad mental. Practicar yoga exige un esfuerzo mental constante para interiorizar las distintas posturas y su desarrollo, lo que mejora la concentración y la memoria. De esta manera, ralentiza el deterioro cognitivo propio de las demencias.
  • Reduce el estrés y mejora el estado de ánimo. Superarse en cada sesión de yoga hace que las personas mayores, especialmente aquellas que sufren ansiedad o estrés, sientan que su autoestima se refuerza y vean la vida de una manera más positiva.
  • Mejora el sueño y reduce el insomnio. La respiración y la meditación favorecen a la relajación, lo que ayuda a dormir y mejora la calidad del sueño.
  • Potencia las relaciones sociales. El yoga es una disciplina que suele practicarse en grupo, donde participan personas con capacidades y gustos afines. De esta manera, facilita las relaciones sociales y evita situaciones de soledad.

 

La realidad virtual mejora la atención y el estado de ánimo de los mayores

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La tecnología ha demostrado en numerosas ocasiones que puede convertirse en una aliada interesante para el bienestar de las personas mayores. Lo último es la realidad virtual. Esta tecnología se caracteriza por proporcionar ambientes tridimensionales en los que es posible interactuar con cualquier objeto en tiempo real y a través de múltiples canales sensoriales: visuales, auditivos, táctiles, olfativos, etc. En este sentido, la realidad virtual ofrece una serie de ventajas importantes en la intervención con las personas mayores.

Los software que se emplean permiten modelar cualquier entorno o situación, lo que favorece que emerjan emociones, sensaciones, pensamientos y reacciones en las personas, similares a las que experimentaría ante eventos reales semejantes. El usuario se percibe dentro de esa realidad y no ajeno a ella, “lo que da pie para trabajar con vivencias que puedan ser significativas para el individuo”, asegura Icíar Muñagorri, neuropsicóloga de ORPEA Villanueva de la Cañada (Comunidad de Madrid), centro que emplea esta terapia.

En su opinión, la realidad virtual ofrece un ambiente seguro donde explorar a un ritmo personalizado, dando la posibilidad a la persona mayor de experimentar el mundo de un modo alternativo. Además, es una tecnología flexible y, por tanto, adaptable a las necesidades de cada persona (situaciones, grado de dificultad, etc.). De este modo, el terapeuta podrá ofrecer contextos y situaciones que puede resultar de gran ayuda para el proceso terapéutico.

En ORPEA, este tipo de intervenciones se están realizando en personas que no presentan deterioro cognitivo o con deterioro cognitivo leve y que pueden tener bajo estado de ánimo y/o sintomatología ansiosa.

Gracias a las gafas de realidad virtual, vinculadas a un software, se reproducen vídeos y se recrea un entorno seguro en el que las personas mayores pueden mejorar sus habilidades motrices y otras destrezas. “Se trata de una nueva forma de mejorar capacidades como la atención, la autoestima y el estado anímico”, sostiene Icíar Muñagorri.

Para iniciar el procedimiento con la persona mayor, previamente se debe haber estudiado la historia de su vida para poder partir de sus preferencias e intereses y realizar una actividad terapéutica eficaz. Además, el usuario siempre se encuentra supervisado por personal asistencial. El profesional le irá preguntando al paciente qué ve, cómo se siente y otras cuestiones para poder evaluar los resultados de cada sensación.

Beneficios de la realidad virtual en las personas mayores
A las personas mayores que han participado en intervenciones con realidad virtual, lo que más les llama la atención es poder experimentar la increíble sensación de percibir como real algo que no lo es. Además, aseguran sentirse más felices, satisfechos y de mejor humor. Pero son muchos más los beneficios que esta tecnología aporta. Entre ellos se encuentran los siguientes:
– Optimiza la rehabilitación o mantenimiento de las capacidades físicas y cognitivas. Mejora la capacidad de atención, concentración, la memoria a corto plazo o el lenguaje.
– Modifica la conducta agitada, nerviosa, agresiva o de ansiedad a un estado más tranquilo.
– Ayuda al mayor a mejorar su autoestima y estado de ánimo.
– Se trata de una actividad y atención individualizada y personalizada.
– Apoya el tratamiento analgésico.
– Se incide positivamente en el estado de salud y percepción de la calidad de vida.

La neuropsicóloga de ORPEA Villanueva de la Cañada reconoce que tiene ventajas frente a las estimulación convencional: “Durante la proyección, la atención de los mayores está centrada y focalizada en el estímulo, en lo que ven y sienten, no hay elementos perturbadores que pueden distraerlos. Así que cuando termina, recuerdan de manera clara qué han estado viendo y cómo se han sentido. Este recuerdo continúa pasados unos minutos, a diferencia de la estimulación convencional, en la que el recuerdo desaparece en cuanto desaparece el estímulo”.

 

 

 

ORPEA apuesta por la formación de los profesionales en protección jurídica de las personas mayores

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La Asociación Benéfica Geriátrica (ABG) y la Asociación Mis Mayores (MIMA) organizaron, el pasado viernes en el Imserso, una jornada en la que profesionales del ámbito jurídico, de la psicología y del trabajo social profundizaron en las herramientas existentes en nuestra legislación para la protección jurídica de las personas mayores y las vías de actuación ante la problemática de un mayor presunto incapaz, tanto a nivel profesional como familiar. Una jornada que contó con la colaboración de ORPEA y a la que acudieron más de 200 profesionales interesados en conocer las diferentes herramientas existentes con las que hacer frente a situaciones tan complejas como, por ejemplo, el internamiento involuntario.

La secretaria de Estado de Servicios Sociales, Ana Isabel Lima; el vicedecano del Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid, Daniel Gil, y la coordinadora de ABG, Silvia Sierra inauguración la jornada.

Lima dio la bienvenida a los profesionales de intervención social y subrayó que desde la Secretaría de Estado se trabaja de manera transversal teniendo en cuenta dos ejes: el que tiene que ver con aspectos jurídicos y el que se centra en la ética profesional. Por su parte, Daniel Gil señaló que el trabajador social se enfrenta a dos retos: formativo, con el pregrado, posgrado y el aprendizaje a lo largo de la vida, y el deontológico, ya que la práctica de la profesión no debe entrar en colisión con la orientación individual.

Profesionales implicados

La introducción a las medidas de protección jurídica de las personas mayores corrió a cargo de Ignacio Carpio, notario y colaborador de la Fundación Aequitas. Este profesional partió de la premisa que no hay un concepto de persona mayor desde el punto de vista jurídico, pero sí existen consecuencias jurídicas no deseadas de llegar a mayor como, por ejemplo, el internamiento involuntario.

Por su parte, el trabajador social del Programa Mayores en Domicilios, de la Agencia Madrileña para la Tutela de Adultos (AMTA), Nacho Alonso, habló sobre el trabajo social desde el AMTA y la coordinación con otros recursos sociosanitarios. Este profesional destacó que “protegemos a las personas, las acompañamos y velamos por sus intereses”. Durante su intervención, recordó quién puede iniciar el proceso de modificación de capacidad y explicó en qué consiste el procedimiento, desde que el expediente llega a la fiscalía hasta que hay una declaración de sentencia firme.

Finalmente, la psicóloga forense de los Juzgados de Incapacidades y Tutelas de Madrid, Pilar Castellanos, se centró en la intervención del equipo psicosocial (psicólogo y trabajador social) en los procedimientos de modificación de capacidad, tutelas e internamientos involuntarios. Una vez iniciado el procedimiento de incapacitación, si bien las pruebas pueden consistir en documentos, peritajes, testificales, etc., Castellanos subrayó que también se procede a la exploración judicial de la persona presuntamente discapaz, la exploración médico-forense y la audiencia de parientes más próximos.

Recetas tradicionales para mejorar la calidad de vida de las personas mayores con demencia

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La alimentación de las personas mayores es fundamental para su bienestar. En ORPEA son conscientes de ello, por eso, en sus residencias, cuentan con cocina propia y cocineros especialistas en la elaboración de dietas que se adecuan a las necesidades nutricionales de los residentes, pero también a sus gustos y preferencias, porque uno de los objetivos es que comer continúe siendo un placer para los sentidos. De hecho, estos especialistas consideran que seguir las recomendaciones dietéticas ha de ir asociado a la elaboración de platos que se puedan disfrutar tanto por su sabor como por su aroma, textura y presentación.

Estos equipos profesionales saben que los platos que preparan pueden evocar recuerdos del pasado y pueden servir como terapia de reminiscencia en residentes con algún tipo demencia o deterioro cognitivo. De hecho, el II estudio: Los recuerdos de los mayores, que ORPEA realizó con motivo del Día Mundial del Alzhéimer, puso de manifiesto que los sabores de la infancia forman parte de los recuerdos más agradables de los mayores.

Existe una estrecha relación entre nutrición y memoria en la población mayor (sabores tradicionales, sabores de la infancia, sabores de siempre), especialmente en personas con algún tipo de demencia, como el alzhéimer.

Para ayudar a mejorar la calidad de vida de los residentes de ORPEA con algún tipo de demencia, los cocineros del grupo residencial han participado en el curso Cocina tradicional del Norte y reminiscencia en residencias para personas mayores, en el que han podido aprender a diseñar pautas alimenticias saludables con características de sabor, color y aroma para prevenir o atenuar síntomas geriátricos.

Con este curso los cocineros adquirieren nuevas competencias y ponen en valor el papel terapeútico de la alimentación y la cocina en el cuidado de las personas mayores, lo que sin duda es valorado muy positivamente tanto por lo propios residentes como por sus familiares. 

En este curso y tras una rápida presentación de las características culinarias de la región norte y sus materias primas, se elaboraron platos de varias provincias de Aragón, Galicia, La Rioja, Castilla y León y Cantabria como fueron el caldo gallego, empanada gallega de ternera, pisto castellano, albóndigas a la castellana, bacalao al ajo arriero, cordero o pollo al chilindrón, bonito con tomate a la riojana o caldereta de cordero, entre otros.

 

 

 

ORPEA dedica su primera Cátedra de 2019 a la polimedición en el anciano

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ORPEA dedica el primer curso de su Cátedra ORPEA en el Paciente Anciano 2019 al abordaje de la polimedicación en las personas mayores. La acción formativa tendrá lugar el martes, 19 de febrero, a partir de las 16:30 horas, en el Hospital Universitario HM San Chinarro (C/ Oña, 10. 28050 Madrid).

La inauguración estará presidida por Victoria Pérez, directora Sanitaria de ORPEA Ibérica, y el doctor José Barberán del Hospital Universitario HM Montepríncipe.

Durante la jornada, la profesora titular y coordinadora del Grupo de Psicología de la Facultad de Medicina San Pablo CEU de Madrid, Gema Pérez, hablará sobre las habilidades de manejo de las conductas disruptivas en la demencia; la doctora del Servicio de Geriatría del Hospital General de Villalba, Nuria El Kadaoui, explicará la importancia de racionalizar la medicación en el anciano; y el doctor de la Unidad de Investigación y Tratamiento de la Memoria del Hospital Universitario HM Madrid, Javier Olazarán, ofrecerá las claves para disminuir la sujeciones químicas en las personas mayores.

Descargar programa  Cátedra ORPEA Polimedicación en el anciano 19 de febrero 2019

 

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