La musicoterapia ayuda a las personas mayores a expresar sus emociones

30 julio, 2018Un día en ORPEA

Grupo ORPEA diseña terapias adaptadas a las necesidades de los residentes, con el fin de que puedan mantener e, incluso, recuperar habilidades funcionales que mejoren su bienestar y calidad de vida. La musicoterapia es una de ellas, ya que despierta emociones y mejora el estado de ánimo de las personas.

La musicoterapeuta y animadora sociocultural de ORPEA, Sara Llobet, apunta que esta terapia es especialmente beneficiosa para las personas que padecen alzhéimer o deterioro cognitivo severo, “ya que la memoria musical es la última que se pierde. Hay personas que no son capaces de decir su nombre, pero puede recordar canciones: reconocen la melodía y reproducen la letra”.

Sara Llobet explica que la musicoterapia utiliza la música y sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) para facilitar y promover la comunicación, la expresión, las relaciones sociales, el movimiento y la relajación, con el fin de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas de los residentes. “La musicoterapia busca que la persona se exprese y sea capaz de comunicar su estado anímico, emociones y sentimientos, a través de la música y de los instrumentos”, subraya esta profesional.

Principales beneficios
Muchos son los beneficios de la musicoterapia, entre los que Sara Llobet destaca los siguientes:
• Favorece la calidad de vida y el bienestar de la persona.
• Facilita la comunicación de personas que son incapaces de expresarse y promueve el lenguaje no verbal.
• Permite la expresión y comunicación de emociones: rabia, dolor, calma, etc.
• Mejora la memoria a corto, medio y largo plazo.
• Aumenta la coordinación y la psicomotricidad.
• Los talleres grupales potencian las habilidades sociales y las relaciones interpersonales.
• Refuerza la autoestima y la personalidad.

Metodología
Grupo ORPEA, consciente de los beneficios que aporta a los mayores, apuesta por los talleres de musicoterapia en sus residencias. “La metodología de cada taller, que suelen durar entre 50 minutos y una hora, varía en función del número de personas que asisten y del grado de dependencia o autonomía que tengan. Por ejemplo, si los residentes tienen alzhéimer o deterioro cognitivo grave hay que trabajar en grupos reducidos”, detalla la experta.

Sara Llobet comienza poniendo música tranquila para entrar en ambiente “y que los residentes sepan dónde están y que va a empezar el taller de musicoterapia”. A continuación, se combina y alterna la improvisación, utilizando instrumentos de percusión o melódicos; la asociación de sonidos a movimientos; el reconocimiento de instrumentos; la expresión corporal a través del baile, etc.

Musicoterapia y alzhéimer
Los musicoterapeutas utilizan la música para activar y traer al presente el recuerdo de momentos importantes de la vida de personas que padecen Alzheimer. Una música adecuada les proporciona también calidad de vida emocional, ya que reduce el estrés y la ansiedad, calma y despierta sentimientos positivos.

Más concretamente, Sara Llobet asegura que la improvisación instrumental y el canto reducen la agitación y mejoran la conducta social. Además, les permite experimentar momentos de conexión y lucidez, lo que influye de manera muy positiva en el sentido de identidad.

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