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Terapia de estimulación basal o cómo conectar a la persona con su entorno

28 junio, 2021Un día en ORPEA
terapia de estimulación basal

La innovación en el cuidado de las personas mayores es muy importante para avanzar en la atención personalizada. De ahí que en ORPEA se investigue y se innove permanentemente en el desarrollo de  nuevas terapias, con respaldo científico, que pueden resultar interesantes en el ámbito de la geriatría. Una de las últimas que están incorporando los centros ORPEA es la terapia de estimulación basal.

Las terapias que se realizan en las residencias de mayores tienen como objetivo mejorar la salud física y psíquica de las personas, así como su bienestar emocional, lo que redundará en una mejor calidad de vida. Pero no todas las terapias sirven para todos. Es importante que las terapias se empleen teniendo en cuenta siempre las necesidades de cada individuo, así como los objetivos que se quieren conseguir. La terapia de estimulación basal, por ejemplo, promueve el desarrollo integral de la persona que padece deterioro cognitivo avanzado y que tienen serias limitaciones en la comunicación, percepción o movimiento. Las técnicas que utiliza este método están relacionadas con la estimulación física y sensorial.

“Es un concepto que interviene holísticamente a la persona, desde una perspectiva social, emocional, física, biológica, etc. Su principal objetivo es que la persona recupere la percepción corporal y la interacción con su entorno”, indica la terapeuta ocupacional de ORPEA, Rocío Rodríguez.

La estimulación basal está indicada para todos aquellos usuarios que presentan privación sensorial y motora o grandes limitaciones, que afectan a su calidad de vida: agitaciones, alteraciones emocionales y/o sensoriales, etc.

En qué consiste la terapia de estimulación basal

Las capacidades innatas de cada ser humano (conocidas como basales) son el punto de partida para promover y estimular la percepción y la comunicación en las personas mayores con deterioro cognitivo. Estas están relacionadas con el área de la percepción y basadas en las experiencias personales. “Se estimula la parte más sensorial y profunda de la persona, que es lo que nos conecta con nuestro cuerpo y con el entorno”, detalla Rocío Rodríguez.

Este método se basa en diferentes tipos de estimulación:

  • Somática, que trabaja las sensaciones y percepciones del propio cuerpo y la localización de los distintos elementos corporales.
  • Vibratoria o muscular mecánica que, mediante dispositivos vibradores, entrena la fuerza y la flexibilidad. Asimismo, trabaja sobre las señales sensitivas y motoras que van desde los músculos hasta el cerebro.
  • Vestibular, que ayuda a regular el sentido del movimiento y del equilibrio.
  • Así como las tradicionales estimulaciones visuales, auditivas, olfativas, etc.

Todas estas técnicas proporcionan a los residentes de ORPEA una dosis diaria, y muy necesaria, de estimulación corporal y de percepción del entorno.

Principales beneficios de la terapia de estimulación basal

Los principales beneficios de la terapia de estimulación basal, según la terapeuta ocupacional de ORPEA, son los siguientes:

  1. Mejora la comunicación interpersonal de las personas con un alto deterioro cognitivo, tanto con otros residentes como con los profesionales que las atienden. Por ejemplo, la interacción no verbal creativa, mediante gestos o mímica, es muy útil para ayudar a entender lo que ocurre a su alrededor.
  2. Mejora la percepción del entorno, porque este método ayuda a la persona a percibir los límites de su propio cuerpo y a contextualizarlo en el mundo real que le rodea, incluyendo la presencia de otros.
  3. Ayuda a experimentar, entender y orientarse en su entorno cercano, aporta seguridad y confianza.
  4. Regula los estados de ánimo: al comprender, aunque sea de manera limitada, lo que sucede a su alrededor, la persona se siente más tranquila y sosegada.

En definitiva, un entorno estimulante ayuda a promover la creación de nuevas conexiones neuronales y la persona puede llegar a recuperar capacidades corporales y cognitivas que aún conserva.

La estimulación basal, por tanto, permite a las personas con demencias avanzadas sentir su propia existencia y, en cierta forma, entender lo que sucede a su alrededor, gracias a la percepción corporal y a la orientación en el entorno. Todo ello, repercute positivamente en el desarrollo de las Actividades Básicas de la Vida Cotidiana (ABVC), lo que mejora la calidad de vida.

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