Ansiedad en personas mayores: síntomas y tratamiento

19/01/2024Patologías en personas mayores

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones estresantes. Se trata de un mecanismo de defensa que nos permite enfrentarnos a las distintas circunstancias de la vida. Pero si se vuelve persistente y desproporcionada, la ansiedad puede llegar a paralizarnos, lo cual es un problema.

A medida que envejecemos, nos enfrentamos a una serie de cambios físicos y sociales, como la pérdida de seres queridos, problemas de salud y cambios en la rutina, que pueden desencadenar la ansiedad. Esta ansiedad en personas mayores implica sentimientos de preocupación, miedo o nerviosismo que van más allá de lo que se consideraría normal, incluso para su edad.

Las personas mayores con ansiedad a menudo experimentan síntomas emocionales, como inquietud, preocupación por el futuro o temor excesivo; y también síntomas físicos, como palpitaciones, sudoración o temblores.

Lo preocupante es que la ansiedad en personas mayores tiende a cronificarse y se asocia a un número significativo de consecuencias negativas, como es el incremento de la discapacidad, la disminución de la sensación de bienestar y satisfacción con la vida e, incluso, aumento de la mortalidad. De ahí la importancia de prevenir y calmar la ansiedad en personas mayores.

Principales síntomas de la ansiedad en personas mayores

Los síntomas de la ansiedad en personas mayores pueden variar, y es importante reconocer que cada individuo puede experimentar la ansiedad de manera diferente. Algunos de los síntomas comunes son:

Preocupación excesiva. Las personas mayores con ansiedad a menudo tienen preocupaciones intensas sobre situaciones futuras, a veces sin una causa aparente. Estas preocupaciones pueden centrarse en la salud, la familia, las finanzas u otros aspectos de la vida. La persona no puede dejar de pensar en eso que le inquieta, incluso reconociendo el carácter absurdo de esos pensamientos o acciones.

-Ataques de pánico. Se trata de crisis de angustia ante un temor irracional que surgen de forma espontánea y en las que se cree que se va a morir.

-Inquietud o agitación. La ansiedad puede manifestarse básicamente como inquietud, donde la persona se siente incapaz de relajarse o permanecer quieta. 

-Problemas de sueño. A menudo, la ansiedad está asociada con dificultades para conciliar el sueño o mantenerse. Las personas mayores pueden experimentar insomnio, despertares frecuentes durante la noche o tener sueños intranquilos.

-Fatiga. La ansiedad constante puede agotar mental y físicamente a una persona mayor, lo que lleva a la fatiga.

-Problemas gastrointestinales. Los síntomas físicos de la ansiedad pueden incluir malestar estomacal, náuseas, diarrea o estreñimiento.

-Dificultades de concentración. La ansiedad puede afectar a la capacidad de concentración y la toma de decisiones. Las personas mayores pueden tener problemas para centrarse en tareas o actividades diarias.

-Irritabilidad. La ansiedad en personas mayores puede provocar que se vuelvan más sensibles, impacientes o irritables en respuesta a situaciones que normalmente no les molestarían.

-Síntomas físicos. Además de los síntomas comentados, la ansiedad en personas mayores puede presentarse con síntomas físicos como palpitaciones, temblores, sudoración excesiva y dificultad para respirar.

Cómo calmar a una persona mayor con ansiedad

Ante una crisis de ansiedad en personas mayores es fundamental conocer cómo calmarla. Para ello, es recomendable:

-Mantener la calma. La propia calma y tranquilidad pueden ser contagiosas, por eso conviene mantener un tono de voz suave y tranquilo, y evitar mostrar ansiedad o frustración.

-Escucha activa. Nuestros mayores necesitan ser escuchados. Es muy positivo brindar a la persona mayor la oportunidad de expresar sus preocupaciones y validar sus sentimientos, mostrando comprensión y empatía.

-Ofrece información tranquilizadora. Si la ansiedad está relacionada con preocupaciones específicas, trata de proporcionar información que pueda ser reconfortante y realista. A veces, el conocimiento puede disminuir la incertidumbre y la ansiedad.

-Ofrece apoyo y acompañamiento. Asegura a la persona mayor que no está sola y que cuenta contigo. El simple acto de estar presente y mostrar interés puede ser reconfortante.

-Promueve técnicas de relajación. La respiración profunda y lenta puede ayudar a reducir la ansiedad. Anima a la persona mayor a respirar profundamente, inhalar lentamente por la nariz y exhalar lentamente por la boca. También el taichí, yoga y la meditación ayudan a dejar la mente en blanco y evadirse de las preocupaciones, al menos durante unas horas, lo cual permite calmar la ansiedad en personas mayores.

-Distrae con ocio y actividades positivas. Para calmar la ansiedad en personas mayores también es muy útil redirigir su atención hacia actividades relajantes o distracciones de ocio positivas. Esto podría incluir escuchar música suave, mirar fotos agradables, pasear o participar en juegos y actividades con la familia o amigos, ya que alivia el estrés y las preocupaciones, y eleva la autoestima.

-Practicar actividad física diaria. Los estudios y experiencia clínica indican que el ejercicio físico también ayuda a calmar y prevenir la ansiedad y la depresión. La rutina diaria de ejercicios es de vital importancia para controlar la ansiedad en personas mayores.

Tratamiento de la ansiedad en personas mayores

Es relativamente fácil confundir los síntomas de la ansiedad con las manifestaciones del envejecimiento o enfermedades frecuentes entre los mayores. Es por eso que, en muchos casos, estos síntomas pueden ser invalidados. Por eso, resulta tan importante prestar atención a la sintomatología y contar con un diagnóstico por parte del especialista en salud mental.

En caso de no haber podido controlar la ansiedad, es muy recomendable recurrir a terapia psicológica y, en algunos casos, esa terapia puede ser apoyada por un tratamiento farmacológico. 

La terapia cognitivo-conductual es la más habitual y efectiva para cambiar patrones de pensamientos negativos y aprender estrategias que permitan a la persona mayor poder identificar y afrontar las situaciones conflictivas, así como conseguir convertir los pensamientos negativos en positivos.

En algunos casos, el tratamiento farmacológico puede ser una ayuda complementaria. Los medicamentos ansiolíticos solo son recetados en determinados momentos y bajo supervisión médica. 

Consejos para prevenir la ansiedad en la tercera edad

La prevención de la ansiedad en personas mayores implica seguir unos hábitos saludables, además de continuar con una vida social activa; en definitiva, se trata de llevar un estilo de vida acorde con el envejecimiento activo:

-Vida saludable. Hacer ejercicio moderado a diario, así como seguir una dieta equilibrada evitando el alcohol y el tabaco, son pautas esenciales para tratar de prevenir la ansiedad en la tercera edad.

-Mantener las conexiones sociales. Es importante huir del aislamiento social. Por ello hay que fomentar las relaciones sociales saludables, ya que pueden proporcionar apoyo emocional.

-Promover hábitos de sueño. Dormir y descansar los suficiente contribuye significativamente a la salud mental y a prevenir la ansiedad.

-Establecer rutinas. Las rutinas proporcionan estructura y predictibilidad, lo cual puede ser reconfortante para las personas mayores. Intenta establecer rutinas diarias que incluyan momentos de relajación.

En ORPEA somos conscientes de la importancia de estos consejos para calmar la ansiedad en las personas mayores. Es por eso que, en nuestros Centros de Día y Residencias, procuramos que nuestros mayores practiquen ejercicio físico, hagan actividades de estimulación cognitiva y, sobre todo, que no se sientan solas y participen en actividades sociales, lo cual puede ayudar a prevenir y reducir la depresión y la ansiedad.

Además, en ORPEA contamos con Centros Especializados en Psicogeriatría y con Unidades Especializadas donde cuidamos y tratamos a aquellos residentes mayores que padecen alguna enfermedad mental y que requieren institucionalización debido a su patología o a la necesidad de cuidados y supervisión constante. Nuestro objetivo siempre está enfocado en rehabilitar y mejorar la autonomía personal de nuestros mayores.

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